Capítulo 8:
Luz de luna
Viajando por Jianghu; llevando vino mientras caminamos
El sonido del qin fue extremadamente agudo al igual que la seda de araña que ata a uno. Al parecer provenir de cada dirección, llevó un tono indescriptiblemente estridente y astuto.
En el mismo instante en que Gu Xiang lo oyó, ella sintió que se le agitó el qi interno; sin embargo, ya que se había dado cuenta rápidamente, de inmediato se obligó a calmarse.
En cuanto a Wen Kexing, quien había estado durmiendo una siesta, se había levantado en algún momento desconocido y llegó a pararse silenciosamente junto a la ventana. La luz de luna que pasaba por la celosía le alumbró el rostro, y pareció que se suavizó un poco el aspecto; sin embargo, su mirada imperturbable se enfocó en un área en la oscuridad.
Su sombra larga se extendía detrás de él, inmóvil. Aunque a primera vista parecía inexpresivo, secretamente se contenía una sonrisa por dentro, haciéndole parecerse a una estatua de piedra inafectada y extraña. Bajo la oscuridad de la noche, el aura peligrosa a su alrededor emanó sin disimulo.
Se parecía a un demonio sin emoción, sin alegría ni tristeza.
Bastante aguda, en cuanto notó que algo iba mal, Gu Xiang se bloqueó los oídos, se esforzó mucho por no escuchar los sonidos del exterior y se concentró en su respiración al taparse el qi. Pasó un rato antes de que pudiera calmar esa oleada de náuseas.
Los dedos delgados de Wen Kexing se deslizaron por la celosía, y dijo riéndose por lo bajo:
—Sorprendentemente lograron que viniera el Qin Song la Melodía Encantada… Qué ostentoso. Sin embargo, no saben con quién tratan.
De repente, oyó silbar por el viento el sonido de algo. Como si las cuerdas del qin estuvieran demasiado roncas, su música ya no resonaba, solamente capaz de hacer sonidos apagados de punteo. Mientras tanto, parecía que alguien había disparado varias piedras chiquititas para golpear al vacío interminable.
Eran casi inaudibles, pero sutilmente interrumpieron esa música de qin persistente e inquieta, al igual que lanzar una piedra chiquitita al agua provocaría olas pequeñas y finas que se extendían hacia fuera hasta el punto de que no se podían ver ni captar.
El sonido del qin, de hecho, flaqueó.
Wen Kexing se apoyó contra el borde de la ventana, cerró los ojos y escuchó con atención, por lo cual apareció una sonrisa rumiante en la comisura de la boca.
En ese momento, bruscamente empezó otra vez el qin, del cual su sonido salió en estampida igual que un diluvio de bestias, y su músico emitió un movimiento asesino repentino. Casi al mismo tiempo, un lloro agudo provino de la habitación vecina, y, al escuchar con atención, se comprendió ser el de una flauta³⁹. Sin embargo, una flauta típica no produciría un sonido así: extraordinariamente agudo, hasta el punto de que iba a destrozar algo.
Se había calculado con precisión el momento justo. Se batieron en duelo a corta distancia el chillido estridente de la flauta y el canto del qin nocivo. Se rompieron instantáneamente las cuerdas del qin del músico; después, se calló todo.
Wen Kexing se quedó parado allí por un rato, luego sacudió la cabeza al decirse:
—Los que a hierro matan, a hierro mueren inevitablemente. No me mintieron los ancianos, en realidad.
Solo entonces Gu Xiang suspiró de alivio y se limpió el sudor frío de la frente.
—Amo, ¿quieres decir que ese Qin... Qin fulano de tal está muerto?
—Incluso si no lo está, sus meridianos están completamente cortados, y será un convaleciente de ahora en adelante —le contestó en voz baja—. Siento que sería mucho más fácil para él si estuviera muerto.
De repente, estiró el brazo para abrir de empujón la ventana, luego bajó la voz para estar aún más callado como si temiera sobresaltar algo.
—Ah, A-Xiang. Siempre es muy interesante lo que pasa en este mundo; si se quiere algo, nunca hay justificación para no invertir. Usar un qin de siete cuerdas para matar a la gente de manera incorpórea de hecho es un pasatiempo encantador y divertido, sin embargo, uno debe protegerse contra la reacción violenta de otro.
Gu Xiang inclinó la cabeza.
—¿Cuándo habría alguna reacción violenta?
—Cuando el otro es más fuerte que uno —le explicó pacientemente.
Ella asintió con la cabeza, luego pensó.
—Entonces, lo que se debe hacer es competir con la gente más fuerte que uno, e intimidar a la gente más débil que uno, ¿verdad?
Giró para mirarla. Contrastado con los rayos de la luna, todo su cuerpo lo delineaba un borde plateado, y se volvió aún más indistinta la expresión en su cara. Después de un buen rato, le dijo:
—O, no intimidas a nadie, y sé como yo: una buena persona.
Después, hizo ademán de abrir de empujón la puerta. Gu Xiang con miedo vio irse a esta «buena persona».
La propia situación de Zhou Zishu no era tan buena. Su flauta fue una que con indiferencia había tallado por aburrimiento en el camino. Probablemente debido a que no se daban la talla sus habilidades, su sonido al tocarse era bastante impreciso, desafinado y estridente, por eso ya no la tocó. ¿Quién iba a imaginar que tendría un uso genuino esta noche? Al soplarla solo una vez, había abierto un agujero grande. Fue con suerte que había atraído toda la fuerza del otro, ya que solamente eso le dio ese fortuito golpe certero; si no, no habría estado seguro de cómo terminarlo.
Zhang Chengling completamente parecía un pez fuera del agua. Su poder marcial era demasiado bajo, así que a pesar de que Zhou Zishu le había bloqueado los oídos a tiempo, todavía había padecido las lesiones internas y escupido una vez, su tez como la de papel de incienso.
Preocupado de que se enfermara a su corta edad, Zhou Zishu no prestó atención a su propia regulación de la respiración para colocar la palma sobre la espalda del otro.
—Concéntrate —le mandó, su voz indiferente.
Luego, usó su fuerza interna para ayudarle a circularla una vez. Al ver que su tez se alivió un poco, retiró la palma, ya sudando mucho él mismo.
Pensó para sí mismo que era bueno que la casa solariega de los Zhao no estuviera demasiado lejos ahora mismo, si no, probablemente habría echado a perder su misión de verdad. Nunca había hecho nada bueno antes en esta vida media suya; si estuviera pensando en acumular virtudes por primera vez solo para luego rendirse a medio camino, probablemente sería desfavorable.
Cuando se habla de eventos grandes y pequeños y la gente del norte y del sur dentro del Jianghu, probablemente nadie los conocía mejor que el exlíder de Ventana del Cielo. Esa única nota del qin de hace un momento de inmediato le había advertido de quién estaba afuera.
Según los rumores, ese Qin Song «la Melodía Encantada» era un eunuco al que le gustaba más vestirse de mujer vistiéndose de colores llamativos para que todos supieran que era una toxina. Por sus artes marciales que podían matar sin sacar sangre, en verdad, había empezado un negocio de asesinatos, consistentemente siguiendo la doctrina de «quien me da de comer es mi madre»; quien le daba una moneda era para quien jugaría al perrito faldero.
No había sonidos en este momento. Zhou Zishu sabía que probablemente el otro no estaba muerto. Si hubiera estado en la flor de su vida, no habría necesidad de ser tan despiadado con alguien así, pero con la mitad de su fuerza marcial desaparecida y solo la mitad de una vida todavía, estaba mucho menos seguro de sí mismo, así que se volvió mucho más vicioso.
Luego, oyó a alguien aplaudir y alabarlo desde fuera de la ventana.
—Se oye dentro de la melodía de esta noche el chasquido de las ramas; ¿en quién no se despiertan los sentimientos nostálgicos del hogar?⁴⁰ ... Qué cielo estrellado, qué luna. La forma en que tocaste tu flauta contra el qin fue algo tan elegante; no lo habría podido hacer un feo, Hermano Zhou.
El nivel en el que estaban esas tonterías podría hacer que uno se quedara boquiabierto de admiración.
Zhou Zishu lo pensó, pero no había detectado la presencia de este hombre antes de que se pusiera de pie fuera de la ventana. Alguien que iba y venía de manera sobrenatural así habría requerido vigilancia adicional incluso cuando había estado en la flor de la vida. En lo que concierne a su conocimiento, había tres personas y media en total en Jianghu al que no se podía permitir ofender.
Por eso, respiró hondo, abrió de empujón la ventana, se señaló la propia cara amarillenta y esquelética y usó una mirada totalmente en blanco con la que mirar a Wen Kexing.
—Entonces, ¿soy bonito?
Wen Kexing se atragantó. Sus ojos recorrieron esa cara que no se podía describir como absolutamente horrible que ver, pero tampoco se prestaría a que la gente le diera una segunda mirada. Después, se apartó para contemplar la luna.
Zhou Zishu movió las piernas para sentarse en el alféizar y le siguió la mirada. Había luna llena esta noche, sus rayos parecidos al agua, el suelo parecido a la escarcha; todo era excepcionalmente luciente.
Reflexionó sobre quién de esas tres personas y media se hacía llamar «Wen Kexing», y tampoco pudo evitar reflexionar sobre el motivo del otro para seguirlo. Cuanto más pensaba, más sentía que no podía comprender nada.
Por cómo era este tipo, detectó un toque muy sutil de similitud, así que sabía que de seguro era alguien que no se levantaría temprano sin incentivos para hacerlo. Al seguirlo… o, al seguir a Zhang Chengling hasta el lago Tai, definitivamente tenía que tener un plan. Después de pensarlo por un rato, todavía no tenía ideas reales, y, por dentro, se burló de sí mismo: "Querer exhumar raíces para cuestionar su fundación es una vieja costumbre crónica".
En cuanto bajó la cabeza, vio que Wen Kexing actualmente lo estaba estudiando con gran interés.
—Hermano Wen, si de veras tienes curiosidad, ¿por qué no me pelas la piel y me echas un vistazo a toda la carne y los huesos del interior?
Wen Kexing levantó las cejas; después, de repente dijo:
—Vale.
Antes de que la «e» terminara de arrastrar, de golpe salió su mano como un rayo para agarrar la cara de Zhou Zishu. Hacía mucho tiempo que este último estaba en alerta; inclinándose hacia atrás, se dobló en la cintura y levantó una pierna para patear la muñeca de Wen Kexing.
En un periodo de la vida de una chispa, los dos se intercambiaron un vaivén de diez golpes consecutivos, deslumbrante y abrumador con la vista.
Ya que se estaba aferrando a una ventana, Zhou Zishu sintió que sus movimientos eran bastante restringidos, lo que lo puso en mayor desventaja. Cuando bajó la cabeza para evitar un golpe palmar, giró el cuerpo para saltar, pero, en su opinión, la noche no le parecía un buen momento (y eso no mencionaba nada sobre cómo ya había estado tonteando la mayor parte de la noche). Uno de los clavos en el torso comenzó a doler sumamente, lo que hizo que sus movimientos flaquearan.
En un mero instante, la palma de Wen Kexing ya se estaba acercando a su pecho. Un viento fuerte vino emboscado, pero el ataque se detuvo sin ninguna razón real.
Zhou Zishu miró hacia abajo la mano que casi le había azotado el pecho, pero su expresión permaneció tranquila.
—Muchas gracias por detener la mano, Hermano Wen…
Cuando no había terminado de hablar, esa mano de repente le palpó la cara. Sin embargo, tocársela no fue suficiente, ya que usó los dedos para frotar lentamente como si tratara de distinguir si esta mierda estaba hecha de piel humana o piel de cerdo.
Antes de que Zhou Zishu tuviera tiempo de alejarse, vio a Gu Xiang —quien probablemente había oído la conmoción—, asomar la cabeza por la ventana. Ella les echó un vistazo, se cubrió los ojos, retrocedió la cabeza y gritó:
—¡Bah! ¡Lascivo!
… Sí. Ella había dicho lo que él estaba pensando.
Wen Kexing estaba bastante cercano, su expresión muy solemne… pues, en realidad, su expresión siempre se veía solemne, pero como la luz de luna hizo las cosas vagas, verdaderamente se veía lascivo.
Gu Xiang no tuvo idea de cómo bajar la voz, murmurándose:
—Un orzuelo; me crece un orzuelo…
Zhou Zishu se apresuró a toser secamente, dio un gran paso atrás y se recompuso.
—¿Viste de qué está hecha la cara de este humilde, Gran Héroe? —le preguntó, inseguro de cómo reaccionar.
Wen Kexing reflexionó para sí mismo durante mucho tiempo, y luego llegó a una conclusión:
—Está hecha de carne.
Zhou Zishu expresó aprobación incondicional.
El otro miró fijamente los propios dedos.
—Qué extraño… qué extraño. En realidad se sentía como si de veras hubieras nacido con ella.
—No hay talento; este humilde realmente nació con ella —le contestó Zhou Zishu, tranquilo.
Si una tercera persona estuviera aquí, indudablemente pensaría que uno de los dos hombres aquí era un loco. (Por supuesto, Gu Xiang no contaba).
Al parecer haber sufrido algo así como un golpe, Wen Kexing miró fijamente a Zhou Zishu, y luego se levantó y se fue; no regresó a su habitación, sino que se fue a otro lugar. Solo entonces Gu Xiang volvió a asomar la cabeza, miró a su alrededor y sonrió.
—Qué bien. Mi Amo probablemente no pudo aceptar la realidad, así que se ha ido al burdel para encontrar a su bonito querido. Con él fuera, todos pueden ir a lavarse y acostarse más pronto.
Wen Kexing no giró la cabeza. A pesar de que su cuerpo estaba bastante lejos, su voz aireada y ligera, como un hilo yendo a la deriva por el viento, le flotó al oído de Gu Xiang.
—A-Xiang, ¿hablas en lengua humana?
—Expulso gases —le contestó ella, siguiendo sus consejos. Después, retrocedió para pasar dentro de nuevo, cerrando de jalón la ventana como si rápidamente intentara contener más gases.
Ahora, Zhou Zishu exhaló ligeramente, lentamente relajándose el cuerpo para apoyarse contra la pared. Apretó los dientes firmemente, sin emitir ni un sonido.
Afortunadamente, el dolor solo llegó en ráfagas, mejorándose un poco más después de un minuto. Fue después de esto que se arregló y luego regresó a la habitación.
Esta noche pareció ser larga en particular.
Tres días después, llevando al Señorito Zhang Chengling —quien había perdido bastante en unos breves días— llegaron al lago Tai.
Al tocar a la puerta de Zhao Jing, y antes de cualquier explanación clara, el viejo mayordomo miró directamente a Zhang Chengling, y luego perdió la voz.
—¿Es… es Chengling? ¡¿Es Chengling?!
Después de eso, el otro giró para gritarle al muchacho sirviente:
—¡Ve a llamar al Amo! ¡El Señorito Chengling está aquí! ¡Todavía está vivo!
Poco después, el Gran Héroe Zhao del lago Tai salió a saludarlo. Zhang Chengling se arrodilló en el suelo con un ruido sordo audible. Parecía que la tragedia de los Zhang ya se había propagado por todo el país. Un grupo de personas se reunió y lloró, luego les dio la bienvenida a los dos adentro con gran aplomo.
Zhou Zishu pensó, “Por fin, no tengo que preocuparme de que alguien moleste a mis antepasados enterrados… Acumular virtudes haciendo buenas obras es demasiado agotador en realidad”.
Notas de la traductora:
39. 笛子 (dízi): es una flauta travesera de China.
40. 春夜洛城闻笛: Escuchando una flauta en una noche de primavera en Luoyang, de Li Bai.
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